Edição

Sinopse:

Este ensaio pode ser contado como uma história. Numa fria tarde de primavera, um antropólogo, um fotógrafo e duas pessoas que tinham uma relação de dominação / submissão se encontraram em um apartamento no norte de Córdoba. O objetivo principal era organizar uma sessão fotográfica, onde o casal pudesse desdobrar parte das atividades que realizava na "intimidade". Enquanto o equipamento estava sendo arranjado e o tipo de imagens esperadas estava sendo discutido, bebemos alguns líquidos alcóolicos para aquecer. Também escolhemos algumas músicas para tocar em um computador, a fim de definir o momento. Como única palavra de ordem do casal, foi-lhes pedido que fizessem o que quisessem.

Diante desse fato, naquela tarde, os diferentes propósitos e expectativas ali construídos foram entrelaçados. Por um lado, havia um ensaio fotográfico que deveria ser entregue como trabalho prático para uma disciplina, dentro da carreira de técnico de fotografia de uma instituição educacional local de artes aplicadas. Por outro lado, havia o desejo do casal de ter um conjunto de imagens para compartilhar em certas redes sociais, bem como parte de um jogo erótico baseado no prazer de observar o resultado de suas ações capturadas em fotografias. Finalmente, eu interlaço meu interesse em desenvolver uma pesquisa antropológica preocupada em investigar formas de sociabilidade entre praticantes de BDSM. Essas siglas correspondem a um conjunto de atividades sócio-eróticas que consistem em bondage ou ligaduras, jogos de dominação e submissão, e na ressemermantização sadomasoquista da dor.

Foi assim que comecei a averiguar sobre as "marcas de prazer". Entendo por este termo os traços deixados na pele após alguma prática, como os sulcos vermelhos que indicavam que as unhas circulavam lá, os hematomas que serviam como indicativos de spanks ou golpes, e a subsidência na forma de linhas semicirculares deixadas pelos dentes após morder uma área carnuda. A discussão principal girou em torno de como estas marcas foram compreendidas pelos próprios praticantes. A partir de uma certa leitura, esses traços poderiam ser vistos como vestígios de um ato violento, numa relação linear estabelecida entre um golpe e a produção de desagrado. No entanto, como surgiu durante o trabalho de campo e nesta experiência particular, dentro de uma sociabilidade BDSM as marcas foram interpretadas como índices de prazer e marcadores de tempo de beleza. A qualidade efêmera foi registrada a partir de fotografias, enquanto expressões como "que belas marcas" indicavam que elas eram apreciadas como componentes decorativos do corpo. As cores e ondulações da pele mereciam ser lembradas de sua reprodutibilidade, pois mais cedo ou mais tarde elas se desvaneceriam com o tempo.

O contato das peles implicava a união dos corpos, uma redução momentânea da aura simmeliana como espaço pessoal. No entanto, a pele serviu como uma tela onde não se tratava apenas de produzir uma marca, mas que o mesmo fora feito por uma determinada pessoa e em condições de comum acordo entre os envolvidos. Nestes casos, o consenso tornou-se um elemento crucial para uma reinterpretação erótica das marcas.

Palavras Chave

BDSM - prazer - marcas – consenso

Sinopsis

Este ensayo podría narrarse como un cuento. En una fresca tarde de primavera, se reunieron en un departamento del norte cordobés un antropólogo, un fotógrafo y dos personas que mantenían entre sí una relación de dominación / sumisión. El propósito principal fue organizar una sesión fotográfica, donde la pareja pudiera desplegar parte de las actividades que realizaban en la “intimidad”. Mientras se disponían los equipos y se discutían qué tipo de imágenes eran esperadas, bebidos algunos líquidos espirituosos para entrar en calor. También escogimos algunas canciones para reproducir desde una computadora, en miras de ambientar el momento. Como única consigna a la pareja, se pidió que hiciesen lo que quisieran.

Frente a este hecho, aquella tarde se entrelazaron los diversos propósitos y expectativas que construimos los allí presentes. Por un lado, se encontraba un ensayo fotográfico que debía ser entregado como trabajo práctico para una materia, dentro de la tecnicatura en fotografía de una institución educativa local de artes aplicadas. Por otro lado, se ubicaba el deseo de la pareja por tener un conjunto de imágenes para compartir en determinadas redes sociales, así como parte de un juego erótico basado en el placer por observar el resultado de sus acciones plasmado en fotografías. Finalmente, entrelazo mi interés en desarrollar una pesquisa antropológica preocupada por indagar formas de sociabilidad entre practicantes de BDSM. Estas siglas corresponden a un conjunto de actividades socio-eróticas que consisten en bondage o ataduras, juegos de dominación y sumisión, y la resemantización sadomasoquista del dolor.

Fue así que comencé a indagar por las “marcas de placer”. Entiendo por este término a los rastros dejados sobre la piel luego de alguna práctica, como pueden ser los surcos enrojecidos que indicaban que por allí circularon uñas, los moretones que servían como indicativos de spanks o golpes, y los hundimientos en forma de líneas semicirculares dejados por dientes luego de morder una zona carnosa. La discusión principal giraba en torno a cómo eran entendidas estas marcas por los propios practicantes. Desde una cierta lectura, estos trazos podían ser vistos como huellas de un acto violento, en una relación linean establecida entre un golpe y la producción de displacer. Sin embargo, como surgiera durante el trabajo de campo y en esta experiencia particular, dentro de una sociabilidad BDSM las marcas eran interpretadas como índices de placer y marcadores temporales de belleza. La cualidad efímera era registrada a partir de fotografías, mientras expresiones como “qué lindas marcas” indicaban que las mismas eran apreciadas en tanto componentes decorativos del cuerpo. Los colores y ondulaciones de la piel eran dignos de ser recordadas desde su reproductibilidad, puesto que tarde o temprano se desvanecerían con el tiempo.

El contacto de las pieles implicaba la unión de los cuerpos, un achicamiento momentáneo del aura simmeliana como espacio personal. No obstante, la piel servía las veces de lienzo donde no se trataba simplemente de producir una magulladura, sino que la misma fuese realizada por una persona particular y bajo condiciones de común acuerdo entre los involucrados. En estos casos, el consenso devenía en un elemento crucial para una re-interpretación erótica de las marcas.

Palabras Clave

BDSM – placer – marcas – consenso

Ficha Técnica

Investigación:

Agustín Liarte Tiloca Licenciado en Antropología y Doctorando en Ciencias Antropológicas, ambas por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Becario Doctoral por el CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Humanidades. Actualmente se desempeña como Profesor Asistente de la cátedra Antropología Cultural Contemporánea y Latinoamericana de la Facultad de Psicología en la misma casa de estudios. También es investigador del Programa “Subjetividades y sujeciones contemporáneas”, dirigido por Gustavo Blázquez y María Gabriela Lugones en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Fotografías:

Rolando Martín Escudero Técnico Superior en Fotografía por la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Provincial de Córdoba. Actualmente es integrante del colectivo Tarde Marika. En sus producciones, se destaca la obra Marika Summer del año 2018, fotografías que fueron desplegadas en la exhibición “Memoria y Género” en la Sala Ernesto Farina de la Universidad Provincial de Córdoba, en la muestra “100x100. A 100 años de la Reforma Universitaria de Córdoba” con curaduría a cargo de Marcelo Nusenovich, y en la exposición “Hablemos de género” en Manzana de las Luces de la Ciudad Autónoma de Córdoba. También en el 2018 participó de la muestra “FAD Expone 2018” con la serie Pensamiento sobre lenguaje y territorio.

Cámara:

Canon 70D

Iluminación:

luz artificial y flashes

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